jueves, marzo 21, 2019

Kryon por Lee Carroll - Hermandad Femenina Lemuriana (61) - Calgary, Canadá, 9 de marzo de 2019



Kryon por Lee Carroll ante la Hermandad Femenina Lemuriana (61)
Calgary, Canadá, 9 de marzo de 2019


La Música de las Madres de las Estrellas

¡Saludos, queridas hermanas de las Estrellas! Yo Soy Kryon, del Servicio Magnético.

Ustedes pensarían que, después de tanto tiempo, y de tantas canalizaciones dadas, los detalles sobre la isla/continente de Lemuria se habrían agotado (se ríe), pero nunca se agotarán. Muchas de ustedes llevan en su akash energías de recordación. Les quiero contar sobre algo que tal vez recuerden, porque hoy están ocupándose del sonido, vibraciones en el aire, que lleva armonías y belleza.


Les hemos contado varias veces en canalización, y también a otros, en canalizaciones, sobre un sonido que nunca olvidarán. Quiero que se ubiquen una vez más en esta isla tropical, esta montaña llamada Lemuria. Para algunas no es difícil en este momento, debido al clima allí afuera, verse en la playa, con los vientos alisios soplando.

La camaradería de las mujeres no era solo para las mujeres. Me resulta difícil contárselo; tendrían que estar allí, entender esa sociedad, una sociedad donde hombres y mujeres verdaderamente entendían los roles que cada uno desempeñaba en tal grado que había mucho respeto. Los hombres no tendrían lo que tienen sin las mujeres, y las mujeres tampoco sin los hombres, en esa sociedad, sencilla como era.

Les hemos contado sobre el sonido inolvidable que pueden emitir las Madres de las Estrellas. Una cosa es saber que están allí, saber que a menudo se retiran a la cumbre de la montaña y no verlas hasta la próxima sesión de enseñanza. No son distantes; son muy, muy amorosas, muy accesibles; son madres. Pero les diré que cuando abren la boca para cantar, no hay nada que se le parezca. No hay en el planeta sonido como ese; ninguno.

Estas mujeres de las estrellas eran anatómicamente diferentes en la parte de las cuerdas vocales; cuerdas vocales divididas que les permitían dar dos notas al mismo tiempo. Ellas podían incluso cantar ciertos espacios de armonías consigo mismas, y cuando cantaban, era hipnótico.

No todas ustedes fueron dadas a luz por una madre de las estrellas, y si comprenden cómo funcionaba, muchas lo fueron y ustedes fueron dadas a luz por aquellas, pero todas sí las oyeron cantar. Algunas que fueron de la primera generación, como Mele´ha, lo llevan grabado en su akash; es algo que ella no puede reproducir, ni siquiera para ustedes, ella no puede ni contarles, si pudiera recordar, cómo suena eso.

Pero quiero contarles qué hacían las mujeres, que no he discutido antes. La música atraviesa el velo, como lo hace el humor, como lo hace la compasión, como otras cosas bellas. De modo que a veces la música que ustedes oyen, la vibración que cantan, viene directamente del otro lado, verdaderamente.

La música era muy importante para los pleyadianos, y si los pudieran oír cantar en masa ¡eso es algo para las estrellas! Pero les diré algo: solían hacer esto para ustedes. Dos o tres de ellas, tal vez cantaban un dúo o un trío, y eso es algo que va directo al corazón. Entonces lo que las damas hacían es tratar de imitarlas, con algunas de las damas cantando una de las partes de las vibraciones armónicas y otras damas cantando otra. Y así, al tener dos mujeres o más, podían imitar la cuerda vocal de una de las Madres de las Estrellas.

¿Qué hacían los lemurianos para entretenerse? (se ríe) ¿Adónde ir? Había tiempo. Era hermoso. Hemos discutido algunas de las ceremonias y algunas de las cosas, pero no la música. Realmente no hemos hablado de la música aparte de los coros; no hemos hablado realmente de eso.

Les diré algo que los hombres realmente adoran, algo grabado en su akash. Las mujeres hacían ceremonias; eran como espectáculos, en los que ellas cantaban en grupo, en masa, ciertas armonías o canciones que lo hacían muy bien, canciones del océano, canciones del mar, y ellas imitaban a las Madres de las Estrellas cuando cantaban. Los hombres eran los espectadores. Los hombres llegaban y se reunían mucho antes del comienzo del canto, solo para conseguir los mejores lugares para poder oírlo. Hay un akash para los hombres; recuerden que en el sistema del akash, se alternan los géneros. Y a lo largo del camino, los hombres se convierten en mujeres y las mujeres en hombres, y todos toman turnos, queridas, incluso las mujeres presentes aquí.

Solo para contarles esto: que no son solo las mujeres, las que tienen el recuerdo, en este momento del planeta, de estos hermosos, bellos tonos, escuchando a las damas en masa cantando para los hombres.

Y si eras una mujer y estabas cantando, solo escuchar lo que hacías imitando a las Madres de las Estrellas, te ponía en un estado de paz eufórica. Entonces empezabas a darte cuenta de la razón por la que las Madres de las Estrellas cantaban como lo hacían: era para crear un sentimiento de auto estima; estaban bien, en tanto pudieran oír ese canto. Las Madres de las Estrellas sabían eso, queridos, lo habían sabido por generaciones, lo practicaban con sus hijos, y con los hijos de sus hijos, como pleyadianos. Sabían cómo los tonos unidos calmarían el alma de cualquiera que escuchara, hacerlos dormir, dar un mundo de paz. No puedo emular esto para ustedes, pero lo que puedo hacer es recordárselo, hacerles visualizar, oírlo tal vez en los éteres ahora mismo.

Y esta es la razón: ustedes tienen en esa recordación una herramienta, una herramienta que hace que todo esté bien, no importa qué esté pasando en tu vida ahora mismo. Quiero que visualicen y escuchen conmigo a un coro angélico, si lo desean. ¿Saben? Cuando piensan en un coro angélico, siempre son mujeres (se ríe), siempre. El más bello sonido de canto es siempre de mujeres, siempre mujeres.

Piensen en las Madres, cantando juntas. Coros que se entretejen en armonías tan bellas y tranquilizadoras con el timbre de las Madres Pleyadianas. Quiero que piensen ahora mismo que pueden ser capaces de evocar aquello, porque si pueden, si aunque sea pueden empezar a ir allí, tienen una herramienta. Más allá de la mera respiración, una recordación que no todos pueden tener, que te llevará al lugar más dulce en que hayas estado jamás, donde todo está bien justo ahora, donde nada puede interrumpir esa coherencia de esa canción, y de ese canto. Y queridas, en cualquier momento que algo pueda preocupar a su corazón, como chamanas que son, pueden ir a ese lugar y pueden oírlo cantando para ustedes.

De algún modo es ciertamente fuera de este mundo, algo que pocos han oído realmente; se adhiere en tu akash, y puedes sentarte y decir "Todo está bien para mí". Es una herramienta, Es una herramienta práctica que las mujeres pueden usar para sí mismas, sobre sí mismas en los tiempos que para ustedes son frustrantes o preocupantes. ¿Es posible que puedan recordarlo de una manera multidimensional? No para unirse al canto, sino para sentarse disfrutarlo; permitir que surjan las lágrimas, por recordar algo que es tan precioso que realmente cambia todo alrededor. Ese es el poder de la música pleyadiana, y algunas de ustedes la han oído.

Que este día convoque el potencial de extraer esto, no con sus oídos, sino con su mente llena de las armonías y sonoridades de un sonido que es tan significativo y tan pacífico que las llevará de cada día al siguiente. ¿Pueden ver por qué los hombres querían estar sentados adelante? ¡Qué privilegio! No lo hacían a menudo, pero cuando lo hacían, en los ciclos del sol, con propósito, ellos sabían que se aproximaba y todos querían sentarse a disfrutar lo que ustedes tenían, porque ellos también lo sentían.

Tienes esta herramienta, chamana, para ti misma, y emana hacia otros cuando lo sientes y lo disfrutas. Y puede que te digan "¿Qué es lo que pasa contigo? ¿Dónde te fuiste de pronto?" Y tú dices "¡Silencio! Estoy escuchando" (se ríe). Silencio, estoy escuchando...

Y así es.

Kryon

Traducción: M. Cristina Cáffaro

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